Britney Spears, inmersa en plena batalla legal para obtener la custodia de sus hijos, fruto de su fugaz matrimonio con Kevin Federline, regresó a casa en ambulancia la mañana del viernes 4 de enero. El día anterior, la policía se personó en el domicilio de la cantante tras recibir la denuncia de su ex marido por no devolver a los niños al hogar paterno el día establecido.
A la llegada de los efectivos policiales, Spears se encontraba bajo los efectos de una sustancia aún desconocida y fue trasladada a un centro médico para ser examinada.
Horas bajas para la gran estrella del pop, si bien aún no ha trascendido el informe de valoración de los facultativos médicos ni se conoce si existen nuevos cargos contra ella por el incumplimiento del régimen de visitas.