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El pop femenino de finales de los 90 se llama Britney. Es la sensualidad, la picardía, la adolescencia. Tan importante como su música es su aspecto. Su apuesta por el pop adolescente y bailable ha calado tanto que sus imitadoras se cuentan por docenas...
¿Qué chica de tu escuela secundaria es Britney? ¿La intocable y alegre chica buena con una sonrisa tan implacable como su apretada ropa? ¿La inocente niña que se pasa los sábados en el centro comercial? ¿O la pícara que los chicos desean y que está en boca de todas las chicas? De alguna manera, la señorita Spears ha logrado ser todas esas chicas a la misma vez y media mujer, como Olivia Newton-John en la película “Grease”, antes y después de la permanente. La única diferencia es que Britney nunca se haría la permanente, porque el pelo cardado hace tiempo que no esta de moda y Britney siempre esta de moda. Su pelo, su bronceado y su ropa están siempre impecables.
Nació lejos de su mundo actual, en Louisiana, pero Britney es un sueño de California y con el cuerpecito hecho para la diversión. Britney Jean Spears vino a este mundo el 2 de diciembre de 1981 en Kentwood, Louisiana (1.200 habitantes). La pequeña Brit siempre una niña animada y su dedicada madre, Lynne, la apuntó a clases de gimnasia en cuanto aprendió a caminar. Quizás porque quería un poco más de elegancia y belleza, o un físico menos golpeado o porque tenia una premonición que su camino a la gloria sería otro, pero Britney cambió la gimnasia por el baile y se alistó a una compañía de bailarines y comenzó a cantar. Con 8 años, hizo un casting para presentar en el “Club Disney”. Los productores pensaron que era muy joven, pero le aconsejaron que fuera a Nueva York para consiguir un agente. Los siguientes veranos, Britney hizo el tour de audiciones en Manhattan. Entre sus clases de baile y canto, hubo varios comerciales nacionales y, en 1991, la obra teatral “Ruthless”. Basado en “The Bad Seed” de William March, le ofreció a Brit su primera y única oportunidad de hacer el papel de una chica mala. La picardía vendría después.
Con la tierna edad de 11 años, Brit estaba lista para su participación en el programa “Club” Disney. Se quedó dos años en el programa, cantando y bailando con el ahora legendario elenco de brillantes jóvenes que incluye a los futuros miembros de N’ Sync: Justin Timberlake y Joshua “JC” Chasez, también a Keri Russell del programa “Felicity” y a su futura contrincante en el entrenamiento Christina Aguilera. Cuando el programa se acabó, Britney decidió volver a la escuela y ver como vive el 99.9 % de la población. Después de un par de semestres, Brit aprendió que el servicio de comidas de los hoteles es mejor que la comida ofrecida en el comedor de su escuela. Se volvió a Nueva York para probarlo con un grupo de chicas. Pero de alguna forma, Britney se dio cuenta que le iría mucho mejor a ella como solista y comenzó a usar su cassette de presentación por todos lados.
Casi inmediatamente, la empresa discográfica “Jive”, los mismos que firmaron a los Backstreet Boys, le firmó a un contrato. El resto es vox populi. “…Baby One More Time” fue un super éxito en 1999, gracias a un video provocativo de Britney bailando en un uniforme de escuela católica al que le habían hecho unas cuantas lavadas de más. Brit fue oficialmente catalogada como la niña del momento y se convirtió en la artista más joven en la historia de la música pop cuyo primer lanzamiento llega a número uno en los rankings en la misma semana. A medida que “Drive Me Crazy” y “From the Bottom of My Broken Heart” subían en los rankings las imágenes de Britney llenaban los programas de “noticias” de entretenimiento, llegó la inevitable controversia. ¿Era Britney “demasiado sexy demasiado pronto?” Se había hecho la cirugía en los pechos? Podía estar promocionando el embarazo adolescente y la pedofilia? Todos querían saber, especialmente si las respuestas venían con foto.
No hay ninguna duda que la apariencia de Britney ayudó en la venta de sus álbumes. En el contexto de sus fanáticos, Britney es más que solo eso. Los jóvenes, una catalogación que aplica a hombres de menos de 35 años, pueden tener fantasías con ella, pero es también así de popular entre las mujeres. Las chicas quieren ser famosas, sexys y excepcionales bailando. Compran las cortas camisetas y van a salones de bronceado. Para hacerla corta, ellas quieren ser Britney. Y mientras ella canta gimoteando y lloriqueando y baila seductivamente en el escenario, Britney también es conocida como una buena chica que mantiene un diario, reza por la noche y se abraza con su madre para tener charlas importantes. Eminem quizás no sea un gran amigo de ella, pero los seguidores de Britney están ahí.
Más de un millón de personas compraron su segundo álbum, “Oops!…I Did It Again”, la semana que salió, covirtiéndolo directamente en un número uno en los rankings sin escala y estableciendo un récord en ventas para una artista femenina. Britney ha hecho lo que las Whitneys, Janets y Celines de este mundo no han podido hacer y oficialmente se ha convertido en una fuerza en la industria. Consiguió que los Rolling Stones sonaran contemporáneos con su versión de “Satisfaction”.
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