EUROPA PRESS.
Los miembros de la cofradía de pescadores de Cabo de Cruz, con sede en
Boiro (A Coruña), se han visto obligados a contratar
guardias
de seguridad para reforzar la vigilancia que los pescadores llevan a
cabo en la playa de Barraña, uno de los lugares de mayor producción de
almeja y berberecho de la zona, para evitar el furtivismo de bañistas y
turistas.
La playa la visitan miles de personas que se pueden llevar hasta medio kilo de almejas.
Según
informó la presidenta de la cofradía, Ermitas Pérez, la situación es
"tremenda" ya que la "playa la visitan cada fin de semana
miles de personas" que, en su mayoría, "se llevan como medio kilo de almejas", lo que finalmente supone "muchos kilos".
Ermitas Pérez criticó la "falta de educación" de los bañistas que
consideran que "no hacen daño" cuando "de esta playa viven muchas
mariscadoras" puesto que, por sus buenas condiciones, sirve como
criadero de almeja para otras playas. "Aquí sembramos cría" apunta
Ermitas Pérez, "por eso abunda tanto".
Por este motivo, la cofradía decidió reforzar al inicio de este verano su vigilancia habitual de veinte personas con un servicio privado de seguridad "que nos cuesta 3.000 euros al mes" para evitar estas acciones.
"A algunos les explicas que es el trabajo de muchas personas y te hacen
caso" recalcó por su parte Carmelo Vidal, patrón mayor de la cofradía,
pero otros se justifican al exponer que "sólo es un un puñado' y
continúan". Vidal calculó que, aun con el servicio contratado de
seguridad, en las playas de la zona los bañistas pueden llegar a
llevarse "unos 500 kilos".